En muchas Cátedras no dejé de citar frecuentemente a Philippe Meirieu más precisamente a sus ideas expuestas en el libro "Frankenstein Educador". Las ideas centrales del pensador versan sobre las preguntas: "¿Se puede ser educador sin ser Frankenstein?" o ¿cuál es la sustancia o corazón de la educación?
Estima que es necesario una
revolución copernicana en pedagogía ajustada a algunas
exigencias básicas como la de renunciar a convertir la relación de filiación entre el maestro u otro adulto y el alumno (o el hijo) en una relación de causalidad o de posesión, también reconocer a aquél que llega como una persona que no puedo moldear a mi gusto, aceptar que la transmisión de saberes y conocimientos no se realiza nunca de modo mecánico y no puede concebirse en forma de una duplicación de idénticos.
La cuarta exigencia de la revolución copernicana en pedagogía consiste en constatar, sin amargura ni quejas, que nadie puede ponerse en el lugar de otro y que todo aprendizaje supone una decisión personal irreductible del que aprende.
La quinta (y hasta aquí llegamos porque son siete y a los fines de este trabajo interesan las primeras) consiste en
no confundir el no-poder del educador en lo que hace a la decisión de aprender (del otro)
con el poder que sí tiene sobre las condiciones que posibilitan esa decisión.Este último punto es en realidad una buena apertura con respecto a la crisis de la escuela (en particular la escuela media), mucho más si tomamos otros dos conceptos del autor: la confusión entre "el sentido" y "la utilidad" de los conocimientos que la escuela transmite y por otro, si bien el docente felizmente no puede actuar directamente sobre las personas, sí puede obrar sobre las cosas y ofrecer situaciones en las que pueden construirse.
Estas consideraciones y análisis muchas veces se nos presentan como alejadas de la cotidianeidad escolar, de las urgencias y los problemas del día a día escolar. No obstante, podemos plantearlas como una
clave, entre tantas otras, que nos permita deconstruir y desnaturalizar los fenómenos sociales que acontecen en la vida escolar y elucidar formas de hacer que nos permitan salir de las encrucijadas en las que se encuentran las instituciones escolares frente a la acumulación de demandas.
Examinemos la siguiente entrevista:
http://www.oei.org.ar/edumedia/pdfs/T05_Docu7_Laescuelamediacomoinstitucion%20_Azevedo.pdfAsimismo podemos atender el análisis de Isabelino Siade, con respecto a las escuelas en contextos de crisis sociales. ¿Es posible salir de la dicotomía "enseñar vs. asistir"? ¿Hay alternativas? ¿Cómo ampliar la mirada?
http://www.oei.org.ar/edumedia/pdfs/T02_Docu6_Escuelaycrisissocial_Siede.pdf